LOS MECÁNICOS

Ayer mismo recibí el currículum de un prometedor joven que presumía de tener nivel alto, muy alto o estratosférico en: Illustrator, PhotoShop, Indesing, Freehand, Corel Draw, Painter, After Effects, Dreamweaver, Flash, HTML5 y Call of Duty 6.
Un mecánico.
No quiero parecer injusto. Sólo he llegado a esa conclusión después de constatar que el currículum en cuestión estaba maquetado con un gusto pésimo, una tipografía ilegible, adornado con cliparts poco pertinentes y plagado de faltas de ortografía.

Todo esto viene a cuento de algo que ya sabemos pero que últimamente se nos ha ido de las manos: que el dominio de las herramientas de diseño no hace al diseñador.
Se me ocurren dos razones para explicar cómo hemos llegado hasta aquí. Una es la tremenda falta de cultura de un amplio grupo de ciudadanos que no han pisado un museo ni leído un libro en su vida y que, por tanto, no tienen ningún juicio para decidir lo que es arte y lo que no lo es. Son esas personas que creen que la foto del gatito dormido que han subido a instagram es arte del bueno y juzgan el diseño por el número de efectos especiales que pueden llegar a caber en un A4.
La otra es el negocio de los cursos de formación, que ha adquirido el tamaño de toda una industria auxiliar y ocupa un ingente número de mecánicos que forman a otros mecánicos por el sencillo método de repasar los menús de la aplicación de la A a la Z sin arriesgar ni un solo segundo en enseñar lo que se puede CREAR con la herramienta y menos aún interesarse en lo que el alumno pueda o quiera CREAR con ella.
Así que haré lo que hago siempre en estos casos para no dejarme llevar por las primeras impresiones; pedirle al chico que me enseñe algo de lo que ha hecho, no importa el qué, con tal de que no sea el resultado de un tutorial, el retoque de un trabajo ajeno o el motivo que le sirvió de ejemplo para el último curso de PhotoShop. Ojalá que me equivoque.
Javier Astudillo