Estética y equilibrio

Más que reflexiones puntuales en voz alta, estos conceptos son realidades intangibles pero contundentes que te acompañan desde que eres pequeño, al menos así lo ha sido conmigo… y es que algunas personas, aunque tardemos en descubrirlo, necesitamos estar rodeados de cierto equilibrio o sentido armónico, o porqué no llamarlo así, de belleza.
Pero me refiero a una belleza en un sentido complejo, desde un punto de vista o ámbito conceptual y estético, plástico o natural… porque es innegable que una vista aérea de la ciudad es más bella que una ventana ciega, pero también una vista industrial de polígono puede ser más bella que el mejor plano cenital de un parque. La belleza es capaz de arrastrarnos por diferentes estados de ánimo, se convierte a menudo en un elemento clave para nuestra inspiración, también puede manifestarse como la herramienta vital para nuestra concentración en determiandos momentos y proyectos.

Este sentimiento es por supuesto extensible al ámbito profesional del día a día. Las ideas, la creatividad, incluso que un sencillo proyecto de maquetación que este concebido con ese equilibrio y esa búsqueda de la armonía (cualquiera que sea su estilo o poética) produce un estado de complacencia y empatía infinitamente mayor que otras piezas no concebidas con tal espíritu, que pueden ser casi igual de buenas o coherentes, pero carentes de belleza.

De igual modo la forma de expresar o vender una idea necesita de esta belleza o cadencia armónica. La forma de acercarnos al concepto, de preparar el discurso, de utilizar el tono, el cuerpo, los silencios y las metáforas, son la versión verbal de esa belleza que hoy estoy tratando de compartir con vosotros.

Por tanto os animo a que consideréis este aspecto que tenemos al alcance para que siempre lo consideremos como una fuente de energía, de inspiración y de diferenciación en este mundo de cierto caos y carreras. Como decía Hume, la belleza de las cosas existe ya en el propio pensamiento de ellas.

Enrique Acosta